Viernes, siete de noviembre, desperté temprano porque tenía que comprar mi boleto de viaje para Arequipa, salí al terminal ni bien desperté, conseguí el asiento que quería en el primer piso del ómnibus el cual salía a las diez de la noche, retorné a casa rápidamente estaba feliz, es indescriptible ese momento, después de esperar cincuenta y cinco días, podía volver a verla, la emoción me embargaba, pero de repente, mi felicidad se vio interrumpida por mi celular que empezó a timbrar, no vi el número y contesté, era A. no escuchaba muy bien, la sentía triste, perturbada, preocupada, en seguida mi felicidad se desvaneció, lo único que escuché bien fue que por sus cursos ella no podía estar en el lugar que pactamos, cuando terminé de hablar con ella pensaba que era una broma o lo hacía para probarme, así pasó el día y mi ilusión parecía las olas del mar que se acercaban y se iban, regresé a casa temprano después de clases, terminé de alistar mis cosas y ver un poco de “COMO VA”, salí faltando treinta minutos para las diez, solo me despedí de mi hermano, mi papá me alcanzó en el terminal y mi mamá quería estar conmigo pero le dije que mejor fuera a tratarse y no faltar, así que me despedí de ella llamándola, faltaban pocas horas para el esperado ocho de noviembre…Ocho de noviembre, llegué a Arequipa en la madrugada, cuatro de la mañana, tuve que esperar sentado poco más de una hora para salir, esperaba a que amaneciera, cuando el cielo se aclaró fui a abordar un taxi de la empresa del terminal, para que me llevase al hotel, muy amable el taxista, cargó mis cosas, abría la puerta. Cuando llegué al hotel me dieron uno de los mejores cuartos con un balcón y un sillón muy cómodo para apreciar el paisaje, a penas entré al cuarto fui a bañarme, así pasaron las horas, salí a desayunar y pasee un rato por las cálidas calles, pasé un momento por saga, del cual quise comprobar su calidad de servicio, claro es mi rama, mi profesión, quise hacer renegar a una de sus trabajadoras con mis reclamos, pero no lo logré, salí de allí con un par de zapatillas que me gustaron mucho, bueno por su atención, bien ganado tiene el prestigio que ahora lleva, me divertí mucho, allí solo, pero volveré.
Ya se hizo tarde y hoy tenía que encontrarme con A., así que llegué al hotel antes de las doce, no comí nada después del desayuno, cuando llegué me duché, lo necesitaba y así fue, estuve unas horas en el hotel viendo la tv y salí a las tres de la tarde para el mirador de Yanahuara.

No hay comentarios:
Publicar un comentario