Domingo nueve, desperté temprano en la habitación dotada de un muy modesto balcón que me dejaba apreciar opacamente el amanecer, después de una corta noche de llanto decidí salir a desayunar e ir al terminal a comprar un boleto de viaje para retornar a Puno, esa mañana decidí despedirme de A. a lo lejos fui caminando hasta su casa, caminé por toda la Av. Dolores hasta llegar a estar cerca a su casa para mi mala suerte estaban remodelando o arreglando el lugar y no pude estar allí porque esos plásticos no dejaban ver nada, al menos me sentí muy cerca de ella, bajé por una callé paralela a su casa, por donde pasaban muchos colectivos seguí su ruta mientras caminaba quise encontrar el parque en donde nos dimos un beso por última vez pero no lo hallaba, hasta que llegué a la Av. Estados unidos, estaba agotado ya no podía caminar más, abordé un taxi para ir al terminal, cuando llegué compré mi boleto y retorné al hotel, aproveché la vista porque en mi mente pasaba la idea de que sería la última vez que veía las estrechas calles de Arequipa, le pedí al chofer que me llevara al templo San Agustín, llegué a escuchar un poco de la liturgia que se celebraba ese momento, recordando los tiempos pasados, luego de escuchar las lecturas y la homilía salí de allí, regresé al hotel, para alistar mis cosas porque el ómnibus partiría a la una y media de la tarde, triste por dentro, con dos horas faltantes para irme de Arequipa me recosté sobre la cama pensando en el mensaje que debía mandar a A. para que sepa que ya me voy a Puno, prendí el televisor para disfrutar de las caricaturas, caminaba hacía el baño para echarme un poco de agua para despertar del cansancio, pero decidí ducharme para estar listo, salí del baño fresco me vestí y parecía que el tiempo no pasaba porque aún faltaba una hora entonces me recosté sobre la cama y empecé a escribir el mensaje –Hola A. espero que te encuentres bien, vine a Arequipa solo para decirte que después de estos cincuenta y cinco días, después de pensarlo y escuchar muuuchos consejos, solo me di cuenta que regreso al comienzo pero con más seguridad, que te respeto, te admiro, y sobre todo te amo, te amo demasiado, entiendo que te estés dedicando completamente a tus estudios y me alegra porque sé que estoy con alguien dedicada que corresponde a sus padres, que quiere realizarse en la vida y que es muy inteligente. Pero no crees que deberías darme un poquititito de tiempo solo alguito, te parece? Bueno, piénsalo si? Ya retorno a Puno estoy en el bus ahora, quería decírtelo pero no contestabas. Te amo mi vida, Adiós Amorcito– El ómnibus ya salía de Arequipa, y me despedía de sus hermosos volcanes, hasta perderlos de vista.AREQUIPA 09 – 11 – 08.

No hay comentarios:
Publicar un comentario