Alguien dijo que escribir es la forma sana para desfogarse y no caer en tentaciones, lo publico para que sepan que el amor existe, pueden pasar muchas cosas en una relación como las que cuento y sí. Sí pueden seguir para adelante, no pierdan el rumbo, no se desenfoquen, no caigan en el alcohol, drogas, promiscuidad y tantos peligros.

Van a leer mensajes y espero que les ayude y les agrade.

Gracias por leer.

Que Extraño

Hoy mientras escuchaba la radio, la canción de Enrique Iglesias, creo que era Nunca Te Olvidaré, recordé que había un pequeño cofrecito en mi escritorio, en el cajón principal de este, moderadamente empolvado de color negro en el cual mis padrinos de bautizo y primera comunión me regalaron una pulsera bañada en oro, mientras observaba el cofre me preguntaba ¿Aún estará allí?, sin desesperación, abrí el cajón, busqué en el fondo, en la derecha, lo saqué de aquella oscuridad y abrí el cofrecito y observé la pulsera de plata pura que compré hace casi dos años cuando aún era amigo de A. fue emocionante ver la pulsera, porque me recordó el día en el que le dije que la amaba, pensé tanto decírselo, que un día pasé por una joyería y elegí una pulsera de plata pura e hice que inscribieran su nombre allí, con algunas frases, que las saqué de una canción de Enrique Iglesias y las hice inscribir en el reverso, hoy solo leo -Te Extraño- Recuerdo que eran tres frases, faltan las otras dos está muy opaco, o tal vez por el tiempo se borraron, fue luego que después de recoger la pulsera, se la iba a dar, esa noche en el muelle, bajo esa luna llena que veía al frente, tal vez el miedo, por ser la primera vez me consumió, y no se la di, porque recuerdo que mientras ella se sentaba en el muelle, yo tenía detrás la pulsera, y no se la di, esa noche, guardé la pulsera en el cofrecito, creo que me acompleje, porque pensaba que no le iba a gustar, su modelo es muy simple, fue por eso que la guardé, luego de un tiempo, me di cuenta de su sencillez y humildad, y ahora después de todo, solo puedo ver aquella pulsera de plata que nunca pude dársela.

¿Saben? Lo último que recuerdo, es que un día que estuve en Arequipa, creo que era la primera vez que fui allá, caminábamos por las calles, ella había salido de la universidad y con folder en mano, yo la ayudé con el folder, después de caminar mucho, mis manos sudaban por el plástico del folder, ella me dijo que era por un mal en los riñones, si es una causa, pero en ese momento era por el folder, entonces ella me dijo que me sudaba la mano, yo separé mi mano de la de ella, pensaba que le desagradaba eso, pero no, ella cogió mi mano e igual me la apretó, me dijo que eso no interesa. En mi mente, me decía –CARAMBA… ESTA MUJER VALE MUCHO MUCHO MÁS–. Por más tonto, cursi, sucio, que piensen que es esto, para mí me pareció uno de los tantos gestos, tan humanos que nunca presencie de una mujer hacia mí.


Hoy solo puedo coger aquella pulsera, mirarla, y ver en ella su nombre inscrito, y paradójicamente al reverso leer “Te Extraño”.

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